La ruta de este día comenzó bajo una de esas lluvias persistentes, fina por momentos y torrencial por otros, que ya desde el inicio anunciaban que la jornada iba a ser un auténtico reto. El cielo gris y plomizo nos acompañó desde el inicio de la mañana.
Después de la parada de rigor para tomar el consabido café, comenzamos la ruta en el Monasterio de Santa Catalina de Montefaro, que nos recibió envolviéndonos en un ambiente húmedo que convertía cada paso en un pequeño acto de valentía.
Desde el Monasterio subimos hasta «A Bailadora», en donde están situadas unas baterías militares abandonadas, las cuales tienen sus orígenes a finales del siglo XIX y principios del XX y son parte de un plan para artillar la costa de un posible ataque extranjero, y en donde pudimos conocer y recorrer dichas baterías militares, auténticos testigos de la historia defensiva de la ría, y entre José Ángel, uno de nuestros guías y un compañero de Adayeus, muy aficionado a la historia, nos fueron narrando diversos momentos de su historia. Aunque las vistas sobre la ría de Ferrol desde esa ubicación son espectaculares, en esta ocasión y dada mala visibilidad del día, no pudimos apreciarlas en toda su dimensión.
Desde allí comenzamos la bajada hacia Chanteiro, la cual se hizo entre charcos y barro. Aun así, entre paraguas rebeldes y capuchas que no terminaban de cumplir su función, el grupo mantuvo el humor, transformando el día en una ocasión más para la complicidad y las risas.
Punta Segaño nos recibió envuelta en niebla, con esa belleza agreste que solo tienen los paisajes castigados por el invierno. Desde el Castillo de A Palma continuamos hacia Mugardos por senderos encharcados, sorteando arroyos improvisados y piedras resbaladizas.
La llegada a Mugardos supo a triunfo. Mojados, cansados y con la ropa pidiendo lavadora a gritos, pero satisfechos. Porque hay rutas que se recuerdan por el paisaje y otras por la sensación de haber superado juntos un día que parecía hecho para poner a prueba nuestra paciencia, aunque también el paisaje mereció la pena.
Después de la comida, el plan original era realizar una ruta guiada por Ferrol. Sin embargo, como el día seguía gris y lluvioso, optamos por una visita panorámica en autobús, perfectamente explicada por nuestro guía José Ángel, que supo convertir aquel recorrido improvisado en una experiencia interesante y amena pese al mal tiempo.
Un día lluvioso y poco apetecible para caminar, si… (ya se sabe, estamos en Galicia y en invierno) pero también una jornada que, con el tiempo, se contará con una sonrisa.
¡¡Espero que nos volvamos a ver en la próxima!!
Vocalía de Senderismo
