En una jornada bastante desapacible, pero que mejoró notablemente durante el resto del día, salimos de las paradas habituales, 50 socias y socios de Adayeus, para disfrutar del buen ambiente y de la naturaleza.

El punto de partida, de la ruta, después del consabido café, fue el casco urbano de Ponte Caldelas, en el lugar en donde estuvo la Fábrica de la luz cuya infraestructura dio lugar a la playa fluvial de A Calzada, la única de su clase que ha sido galardonada con la Bandera Azul. De ahí el nombre del sendero que discurre por la orilla derecha del río Verdugo. La previsión era cruzar el rio por los pasos de Poldras da Fraga para ir a la otra orilla y después cruzar el paso de Poldras de Portasouto, para volver a cruzar, pero eso no fue posible.

Estos pasos, también llamados pasais, peares, pasadeiras, y pasadoiros, son piedras que se colocan en el lecho del río para atravesarlo a pie seco. La distancia entre ellos equivale al paso de una persona, por eso reciben ese nombre. Se emplazan en vados del río de poca profundidad lo cual permite también el paso del ganado, aunque, cuando las aguas van muy altas, ni personas ni ganado pueden vadearlo.

Y efectivamente eso es lo que pasó, que debido a la crecida del rio, no fue posible cruzar dichos pasos, y nuestros guías tuvieron que modificar la ruta, para ir por la ruta das Almiñas, llamadas así porque antiguamente era el camino por donde los vecinos llevaban a los difuntos a hombros hacia el cementerio, usando los cruceiros como puntos de descanso para rezar por las almas, y en esa ruta pudimos encontrar los “petos de animas” que son pequeños altares para rezar por los difuntos y pedir por su descanso eterno, y la ruta do Foxo do lobo (trampa de lobos), llamada así porque contiene una singular construcción en donde antiguamente se daba batida de muerte al lobo.

La ruta concluyó con satisfacción general, tanto por la belleza del entorno como por el compañerismo vivido durante toda la caminata, teniendo lugar, acto seguido, el almuerzo en “Churrasquería A Lareira”, en el lugar de Forzans.

Después de la comida, nos dirigimos nuevamente hacía Ponte Caldelas, con el fin de efectuar una visita a pié a las “Casas Indianas”. Ponte Caldelas es famoso por sus casas indianas, construidas por vecinos que hicieron fortuna en América, especialmente en Brasil y regresaron exhibiendo su riqueza con estilos eclécticos, balcones de fundición, miradores y ricas decoraciones, siendo ejemplos destacados la Casa de Clotilde Fernández, la casa de Laurentino Leiro, o la casa indiana de la Avda de Pontevedra. La visita guiada, perfectamente narrada y explicada por nuestro guía José Ángel Paz, nos ha descubierto el valioso patrimonio arquitectónico que el Concello de Ponte Caldelas posee.

Una vez finalizada la actividad de la tarde, regresamos a casa con la satisfacción de haber aprovechado un día de naturaleza y cultura.

Una actividad, que una vez más, demuestra que el senderismo es una excelente forma de disfrutar de la naturaleza, hacer ejercicio y compartir buenos momentos.

 

Vocalía de Senderismo

ADAYEUS

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